En su ponencia ¿Cómo se debe preparar una pyme para aprovechar los TLC?, Velia Govaere compartió con una audiencia de aproximadamente 500 Gerentes y dueños de PYMES su amplia experiencia en comercio exterior para dar el mejor uso a los tratados de libre comercio (TLCs) como plataforma e instrumento exportador.
En su ponencia, que OCEX comparte con sus lectores, se incluye no solo la temática de aprovechamiento de la plataforma exportadora costarricense a través de acuerdos comerciales sino la problemática que plantea el encadenamiento productivo de las pymes al esfuerzo exportador, a través de su vinculación a empresas exportadoras, en un tratamiento integral del reto que plantea a las pymes su internacionalización.
La presentación que compartimos recalca como Costa Rica se ha distinguido por políticas públicas que han logrado que un segmento importante de su sector productivo se haya vinculado exitosamente a los mercados internacionales. Pero, sin abandonar el énfasis que el país ha tenido en la promoción de exportaciones y en la atracción de inversiones, la estrategia nacional debe ahora centrarse, en el desarrollo de capacidades locales, promoviendo que cada vez más empresas nacionales, sobre todo pymes, mejoren su capacidad para internacionalizarse, sea insertándose en los mercados internacionales o encadenándose con mayor dinamismo a empresas exportadoras. Dado que el parque empresarial de Costa Rica está compuesto en un 98% por mipymes es paso lógico que la producción doméstica requiera de instrumentos de apoyo para desarrollar sus capacidades de internacionalización a fin ligarse al esfuerzo exportador.
Para finalizar su presentación, se destacaron casos ejemplares de pymes exportadoras, entre los que destaca el caso de de la empresa Etipres que no solo encadena con grandes empresas exportadoras sino que también ha exportado con éxito sus etiquetas inteligentes. Ponemos a disposición de nuestros lectores la ponencia desarrollada sobre esta relevante materia. (Ver más).
Como parte esencial de este este evento se destaca la premiación de empresas pymes como “Dermaláser Dermatólogos Asociados S.A.”, galardonada del Premio a la Excelencia BAC Pymes 2015 y que ilustra una creciente y pujante industria de turismo médico. Este galardón fue un merecido reconocimiento en los ámbitos de liderazgo y planificación, mercadeo y clientes, procesos y responsabilidad social.

POR VELIA GOVAERE - ACTUALIZADO EL 9 DE NOVIEMBRE DE 2015 A: 12:00 A.M.
http://www.nacion.com/opinion/foros/Innovarnos-innovar_0_1523247670.html
Tiene que comenzar una revolución del concepto que queremos tener de nosotros mismos
El índice global de innovación del 2015 coloca a Costa Rica como el tercer país más innovador de América Latina. ¿Por encima de México? ¿De Brasil? ¿De Argentina? ¿Será verdad tanta hermosura? Nuestra realidad es más cruel que esta gentil autocomplacencia.
Imaginemos que un viajero espacial con un enorme telescopio apunta su mirada hacia el planeta Tierra, y encuentra dos países pequeños, Israel y Costa Rica, y observa los signos externos de las empresas multinacionales que ahí están.
Curiosamente, son los mismos y piensa, entonces, que hacen las mismas cosas. ¡Qué gran error! Si se acercara un poco más, descubriría las diferencias: en Israel crean los componentes de los productos que en Costa Rica ensamblan. Así son las cosas. Las mismas empresas en un país investigan y desarrollan nuevos productos, mientras en el otro ensamblan porque no encuentran una masa crítica de investigadores para procesos más profundos de renovación tecnológica.
La innovación, más que un resultado que disfrutamos, es una preocupación que nos agobia. Nuestro imaginario colectivo no logra adueñarse del corolario creado por la sociedad del conocimiento.
En esa nostálgica visión idealizada de ser una patria de maestros, y no de soldados, no se comprende nuestra minúscula producción de graduados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
¿No está a contrapelo de los tiempos que vivimos una patria de maestros que siga produciendo más maestros, abogados y políticos, que ingenieros, técnicos y desarrolladores de software?
Pero eso es lo que está ocurriendo, porque el 26% de los graduados de las universidades provienen de ciencias sociales, mientras que las ciencias básicas e ingeniería representan solo el 13%. Y el 64% de nuestros jóvenes se quedan sin graduarse siquiera de secundaria.
¿Cómo podríamos tener más científicos y mejores ingenieros cuando el 45% de los maestros que les enseñaron matemáticas no son capaces de pasar el examen de matemática en bachillerato?
Puntos estelares. Frente a un pobre sistema de innovación, los mejores cerebros de nuestro país se han unido, en varias ocasiones, con estas mismas inquietudes, para diseñar mapas de ruta, con puntos estelares, como la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el diseño de la estrategia Siglo XXI y, más recientemente, en el 2011, un Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, y, ahora, una nueva versión para el periodo 2015-2021, de seis políticas estratégicas de innovación en educación, recursos hídricos, ambiente, energía, salud e industria agroalimentaria.
Todo eso suena a pedir de boca. Dos planes, seis políticas e innumerables instituciones responsables. ¿Dónde están los resultados? Desdichadamente, somos muy buenos en planes, pero no empoderamos ni al buque insignia ni al capitán del barco.
Carecemos de prioridades de ejecución. Tenemos demasiados caciques y pocos indios. Trabajamos aislados y sin dirección, y los grandes temas de fortalecimiento del aparato productivo caminan cada uno por su lado.
En consecuencia, tenemos planes, políticas y mapas de ruta de innovación, pero no una rectoría institucional responsable de implementación que reúna bajo una sola sombrilla, debidamente empoderada, todas las áreas temáticas.
Por eso no tenemos un sistema jerarquizado de innovación, que esté articulado, alineado y sea capaz de una gestión eficiente a corto y largo plazo.
Ahora bien, el motor de innovación es el sector privado. Toda gran innovación toma cuerpo en un producto o en un proceso vinculado a demandas sociales de mercado.
El Estado es indispensable como promotor de talento humano, facilitador de procesos y creador de ambientes amigables a la innovación, pero ningún sistema de este tipo puede permitirse la ausencia del sector empresarial, ni la debilidad en las alianzas público-privadas.
Desde temprana edad. Por otra parte, un resultado innovador es la punta de un inmenso iceberg sustentado por una enorme montaña invisible que es esa masa humana crítica construida ladrillo por ladrillo desde las primeras experiencias infantiles en el sistema educativo: un profesorado calificado que promueva la creatividad y el pensamiento abstracto y no el mero uso de la memoria; universalización de las TIC en las escuelas, un sistemas de detección y promoción de talentos desde la primaria; en fin...
La capacitación obligatoria de los profesores en el nuevo sistema curricular de enseñanza de las matemáticas debería convertirse en emergencia nacional. ¿Y qué decir del inglés? Ese es el lenguaje que vincula a los innovadores con los centros de investigación, a las empresas con la academia, a los productores con las necesidades internacionales de mercado.
¿Y las pymes? Las más emblemáticas transformaciones de la vida moderna han surgido, muchas veces, en un garaje.
Un ingeniero innovador debería poder convertir su idea en una empresa que, a veces, comienza de cero.
Desde su arranque, esa pyme necesitará cubrir en gasto social e impuestos cerca de la mitad de su planilla. El Estado no hace la diferencia entre la pyme y la empresa grande, y mucho menos entiende la seguridad social en que la supervivencia de las pymes es esencial al ecosistema empresarial que le da sustento.
¿Qué le queda a la pyme, ya no para innovar sino para sobrevivir? No existe una sola iniciativa política que alivie la carga de las empresas que comienzan. De esto ni siquiera se habla.
Las ideas innovadoras no surgen en el vacío. Necesitan una cultura que las fomente, en un cuerpo social que las nutra, con un Estado facilitador, institucionalmente empoderado y que las promueva.
En nuestro caso, lo primero que necesitamos innovar es el chip de nuestro imaginario colectivo. En algún lugar, de alguna manera, tiene que comenzar una revolución del concepto que queremos tener de nosotros mismos.
El punto es: ¿Cómo comenzar a transformarnos, dónde encontrar un catalizador de aspiraciones renovadas, cuál es el punto de apoyo para reinventarnos? En fin, ¿qué debemos innovar para innovarnos?
La autora es catedrática de la UNED.
Palabras introductorias
Velia Govaere Vicarioli
Coordinadora OCEX-UNED
Debo agradecer su presencia en este simbólico conversatorio y compartir con ustedes algunas reflexiones estimuladas por las necesidades nacionales a partir de los paradigmas fundacionales de la UNED, que buscan adecuarse a necesidades siempre cambiantes, aprovechando más a fondo las posibilidades que se abren con la sociedad del conocimiento. Ese es el propósito de este evento que reúne a figuras emblemáticas de la vida nacional, personal de gobierno, clase política, sector productivo, academia y sociedad civil.
El arquetipo mismo de nuestro imaginario colectivo es el lugar de la educación para alcanzar una cohesión social solidaria fundada en un desarrollo humano y equitativo. Nuestros grandes éxitos han hecho de Costa Rica un paradigma educativo latinoamericano, pero nuestras victorias deben ser siempre contrastadas con nuestros permanentes desafíos. Por eso, una actividad como ésta debe alejarse de la fácil complacencia, buscando, más bien, encontrar y definir los medios, instrumentos y acciones posibles para superar nuestras debilidades.
Quiero, si me es permitido, dirigir mis reflexiones hacia nuestra misión inacabada, partiendo del gran paradigma de nuestra cohesión social amenazada por la creciente desigualdad.
La desigualdad, confesémoslo, se inicia precisamente con el gran diferencial educativo de nuestra población, porque las brechas de ingresos se derivan de forma probada de las diferencias regionales y educativas. También están relacionadas con el abismo que separa la demanda específica de capacidades laborales que reclama nuestro sector productivo y la oferta educativa de nuestras instituciones.
Necesitamos poner un Norte a nuestros propósitos y éste solo puede ser utilizar nuestro capital institucional para aumentar la cobertura educativa, hacer más pertinente nuestra oferta y rescatar a quienes se quedaron fuera del sistema.
Los datos estadísticos no pueden ser más reveladores. Más del 60% de los jóvenes, entre 18 y 30 años, están sin formación que les garantice un empleo de calidad. Se gradúa de secundaria apenas un 38% de los que ingresan a la escuela, y en las zonas de menor desarrollo relativo sobreviven dentro del sistema menos de 2 de cada 10 estudiantes. Tenemos responsabilidades educativas con los adultos que se quedaron sin alguna formación que les permita un empleo digno.
La UNED nació bajo un paradigma equitativo, que se definía y se define como brindar acceso a la educación universitaria a todas aquellas personas con restricciones de trabajo, de distancias, llevando formación a los más recónditos rincones, incluyendo las cárceles, y ofreciendo una respuesta formativa accesible a quienes viven en condiciones económicas difíciles. Se comprende a la UNED como un paradigma de superación de obstáculos físicos, sociales, geográficos y laborales. Ninguna otra universidad tiene el orgullo de ofrecer estudios universitarios a tantos en tantas partes. Tanto más corresponde también a nuestra Alma Mater su responsabilidad en la superación de nuestras brechas.
Si, como motor privilegiado de movilidad social, la educación es decisiva para alcanzar la equidad, nuestro primer desafío es mejorar el acceso a la Educación Universitaria para los más pobres.
Si hace 38 años, educar a distancia fue una idea adelantada a las capacidades tecnológicas de su tiempo, el desafío de hoy es desarrollar a plenitud el potencial institucional de la UNED en el uso de las TICs como instrumento para adecuar la pertinencia de nuestra oferta educativa, enlazando a nuestro personal docente y a nuestro alumnado con redes sociales productivas, dando prioridad a los centros que están en las zonas de menor desarrollo relativo.
Queremos incrementar la contribución de la UNED a la investigación vinculada a las necesidades de la producción nacional. Queremos internacionalizar nuestra oferta educativa, y también enlazarnos con ofertas formativas más allá de nuestras fronteras. Pero no se puede mejorar la educación sin mejorar, en primer lugar a los educadores. Queremos mejorar su formación, introducir una sistemática certificación de nuestras carreras, abrir programas de actualización y creación de capacidades para los docentes.
Arrieros somos y en el camino andamos. Por eso es pertinente que hablemos sin tapujos, pero también que nuestra crítica sea propositiva. A eso los hemos convocado, a ayudarnos a adecuar las prospectivas de esta Alma Mater para alcanzar un nuevo umbral de desarrollo, a partir de las necesidades nacionales. Todo ello, en el contexto de la UNED, partiendo de sus ventajas comparativas, modernizando y mejorando las formas específica de su vocación institucional, en correlación con las necesidades nacionales más sentidas.
Después de esta sucinta contextualización de la actividad a la que hemos sido convocados, quisiera explicar brevemente la metodología de este trascendental Conversatorio entre queridos amigos, preocupados por la UNED, cuya presencia hoy aquí los hace, a partir de ahora, protagonistas de su futuro. Después de una amplia consulta desde la base hasta lo más altos niveles de la UNED, nos hemos puesto de acuerdo en dos grandes temáticas que queremos poner a consideración de ustedes. Estos temas están resumidos en dos preguntas generadoras de discusión. Vamos a hacer una ronda de opiniones generadas por cada pregunta, para la que tendrán cada uno cinco minutos de tiempo máximo de exposición, por cada pregunta. Tendré la descortesía, por la que desde ahora me disculpo, de señalarles a los cuatro minutos el tiempo transcurrido, para que vayan redondeando el cierre. La audiencia calificada que hoy nos acompaña tendrá la oportunidad, al final del conversatorio, de realizar preguntas u observaciones por escrito.
MBA. Hellen Ruiz Hidalgo
Comunicadora estratégica
OCEX-UNED
OCEX se ha vinculado con los actores más relevantes de las políticas públicas relacionadas con el comercio exterior y la competitividad nacional. En esa labor, ha liderado diálogos públicos de alto nivel construyendo una amplia red de apoyo, con organismos internacionales, academia, la empresa privada y el gobierno.
El Programa “Umbrales” se transmite de forma regular desde hace cinco años por el Canal 13, del Sistema Nacional de Radio y Televisión (SINART) y por el Canal 5 de la Universidad de Costa Rica (Canal UCR) y funciona bajo orientación estratégica de la Vicerrectora de Investigación de la UNED, Dra. Lizette Brenes Bonilla.
OCEX ha aprovechado esta plataforma de comunicación para divulgar temas de comercio exterior entre los que tienen lugar diálogos entre actores, se discuten controversias, problemas puntuales y objetivos-país. Esta actividad forma parte del sistema de comunicación estratégica de OCEX, del que forma parte su boletín formativo-informativo bimensual, con más de 3 mil suscriptores; sus alianzas estratégicas con organizaciones públicas y privadas, nacionales, internacionales y multilaterales; sus eventos de discusión pública, transmitidos en línea y reproducidos en el boletín y en cápsulas informativas.
Lo más importante, aunque sea la parte invisible de ese Iceberg comunicativo, es el diálogo profundo y sostenido con los actores públicos, privados y académicos del comercio exterior de Costa Rica, de cuyo intercambio se derivan los contenidos de nuestra comunicación. En este Boletín queremos presentar una emisión de “Umbrales”, donde algunos actores relevantes de la vida nacional se refirieren tanto a los temas de comercio exterior, como a la labor de OCEX, en este campo.
En esa línea, Velia Govaere, coordinadora de OCEX, presenta una panorámica contrastada con los avances y desafíos del comercio exterior de Costa Rica, subrayando las dificultades del comercio exterior y la política de apertura de Costa Rica, entre las que se encuentra en su núcleo central la problemática generada por la dualidad económica derivada de la generación de un sector de alta competitividad, vinculado a la Inversión Extranjera Directa, que convive con un segmento local menos competitivo y menos sujeto a políticas públicas de apoyo.
El trasfondo obligatorio de esta problemática, puesta también por OCEX en el debate nacional, a través también de artículos de opinión publicados en el periódico “La Nación”, es la necesidad de esas políticas públicas productivas que construyan mecanismos de convergencia de ambas economías, entre los que destacan los encadenamientos productivos.
En el momento del nacimiento de OCEX, en medio de los desenlaces del referendo tan divisivo del TLC en Costa Rica, esa temática era tabú de controversia apasionada. Con el peso y el prestigio nacional alcanzado por su labor, este año OCEX, hace uso de la plataforma comunicativa que le ofrece el programa “Umbrales”, para discutir, con voz propia y ajena, esa materia, que es ya el corazón de un debate nacional que busca concertación y acuerdos.
A diferencia de los tiempos del referendo del TLC, cuando el énfasis se centraba de forma ideológica en lo que nos dividía, ahora estamos buscando vías de consenso para enfrentar nuestros desafíos. Esa es la visión de OCEX, desde hace seis años: consolidar un sistema de comunicación estratégica generadora de consensos, dentro de su visión institucional de servir de “referente académico estratégico especializado en la compilación de información, comunicación estratégica, análisis, formulación de políticas, formación de opinión y creación de capacidades en comercio exterior, al servicio del ámbito académico y docente, del sector público, privado, gremial y sociedad civil, en general, para llegar a ser el punto focal, nacional y regional, en materia de comunicación y transmisión de conocimientos del comercio exterior costarricense desde una óptica holística, contribuyendo a la comunicación estratégica nacional en este tema y al lineamiento de sus políticas públicas.”
En el Programa “Umbrales” de este año, además de Velia Govaere, se refieren a esta problemática, Jorge Vargas Cullell, del Programa del Estado de la Nación; Francisco Arias Cordero, gerente de relaciones corporativas y ganaderas de la Cooperativa de Leche Dos Pinos; Ricardo Monge González, director de la Comisión Asesora en Alta Tecnología y Edgar Tenorio Sánchez, consultor en Comercio Exterior, egresado de la maestría de comercio exterior de la UNED.
Los criterios de estos especialistas y figuras de renombre tienen un enorme peso específico. Su participación junto a OCEX en el programa “Umbrales” puede considerarse un producto de la labor de nuestra unidad académica, a lo largo de los seis años de su existencia. En todo este tiempo, hemos mantenido un diálogo respetuoso y discreto con los actores del comercio exterior que ha redundado en la generación de un consenso nacional cada vez más amplio.
Estas opiniones relevantes son expresión del camino de la construcción de este consenso.
En el siguiente Link, presentamos en este boletín partes relevantes de sus intervenciones en el programa “Umbrales”. https://www.youtube.com/watch?v=Ec7JnQImUUc
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