Alejandro Lizano Fernández
“Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”. Esta frase fue pronunciada alguna vez por el estadista y científico Benjamin Franklin (1706-1790), uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos. Siglo y medio después, sus palabras hacen eco en su nación.
…Un barco que se mece como una cáscara de nuez en medio del mar, tratando de arreglar esta vez un hueco enorme, buscando soluciones desesperadas como nunca antes para mantenerse a flote y no naufragar… al menos hasta el 1º de enero del 2013.

Los pronósticos para la economía estadounidense y las finanzas mundiales no son muy halagüeños. Una nueva crisis, al parecer inevitable, se cierne sobre la otrora economía más fuerte del mundo. Una baja en el consumo, una deuda creciente, un aumento en la percepción del riesgo entre los inversionistas y el tambaleo de los índices bursátiles hacen de Estados Unidos un país en números rojos, un socio mundo.
Para comprender mejor cómo afectará esta vez la incertidumbre financiera que vive Estados Unidos al resto del orbe y específicamente a nuestro país, Acontecer consultó a especialistas en la materia, quienes han anticipado impactos negativos en sectores sensibles de la economía costarricense, como son las finanzas públicas y domésticas, el fisco, la producción nacional, el comercio exterior y el turismo.
Un mayor endeudamiento del autorizado por el Congreso estadounidense habría sido la antesala de un rumor mundial acerca de la crisis en ese país del norte. La cautela del Congreso ante una nueva deuda despertó en la comunidad internacional cierta desconfianza en relación con sus bonos del tesoro, que son el sitio de confort para los bancos centrales de casi todos los países, al igual que el dólar estadounidense. Como consecuencia, los índices bursátiles han comenzado a presentar un comportamiento volátil, poco firme.
A lo interno del Congreso, demócratas y republicanos discuten las mejores opciones para sacar al país de un nuevo descalabro financiero, como la registrada en el año 2008-2009, cuyas pérdidas se repartieron en el ámbito internacional con un efecto dominó. Una de ellas es la llamada política conservadora Tea Party.
“La política del Tea Party se concentra, en su aspecto más nefasto, en impedir a toda costa nuevos impuestos, sea de nueva cuña, sea obligando a la renovación de las exenciones fiscales a los más adinerados. Para ellos equivaldría a nuevos impuestos, aunque solamente sería hacer pagar a los ricos lo que la ley manda a todos. Para mejorar el equilibrio fiscal, los acuerdos alcanzados para elevar el techo de la deuda (y convertidos ahora en ley) se contemplan dos escenarios: a) Que la supercomisión paritaria demócrata-republicana llegue a un acuerdo en cuanto a recortes y nuevos impuestos. Significaría una derrota de la agenda del Tea Party y se buscaría el balance fiscal. b) Sin acuerdo, la ley que enmarca la elevación del techo de la deuda norteamericana contempla hacer recortes automáticos e iguales en temas militares y no militares. En el caso de los no militares se excluyen, dichosamente, las partidas no discrecionales (Medicare, atención de salud del adulto mayor y Medicaid, atención de salud de los indigentes, etc.) y se concentran en partidas discrecionales que tocan educación, infraestructura e investigación, como los más determinantes”, explicó Velia Govaere, directora del Observatorio de Comercio (OCEX) de la UNED.
A juicio de la especialista, “significaría un desestímulo a la economía global, la suspensión de inyección de capital en políticas anticíclicas, lo que provocaría una recesión mundial que se alargaría en el tiempo. Las consecuencias en Costa Rica serían: menor demanda de nuestros productos, menor turismo y menor inversión extranjera directa, con su impacto en el ingreso, el empleo, y el empeoramiento de las condiciones sociales y fiscales”.
Efectos en la economía nacional
En total, 28% de las reservas ticas están en Estados Unidos. ¿Cómo se afectaría la economía nacional ante una eventual debacle de la economía estadounidense?
Govaere aseguró que “no existe ningún peligro actual de que disminuya el valor de nuestras reservas por estar invertidas en bonos del tesoro norteamericano. Con todo y la pérdida de su nivel de riesgo, sigue siendo uno de los lugares más seguros del mundo. Nuestros bonos de deuda pública tienen un rendimiento más interesante que el de Estados Unidos; entonces, también existe un flujo de divisas por concepto de inversión en deuda pública. Es el tipo más volátil de las inversiones, llamadas por ello ‘capital golondrina’”.
“Sin embargo, el escenario actual es de lento crecimiento y en ningún momento de ‘debacle’ económica por lo que tiene más sentido contemplar un escenario de marcada disminución de la demanda, no de un corte radical y abrupto, que nos llevaría obviamente a un escenario realmente impredecible”, acotó.
“La economía nacional está apenas comenzando a crecer y lo hace con una lentitud que ni siquiera está dentro de la media latinoamericana. Al mismo tiempo, se acumula un déficit fiscal insostenible y la crisis que se acerca no propicia políticamente la reforma fiscal, que es todavía más necesaria en periodo de crisis que en el de abundancia, cuando el ingreso de recursos resuelve el problema fiscal”, apuntó.
También se le consultó a Govaere si se percibe actualmente en la economía de Costa Rica la misma situación inestable que durante el 2008 y 2009. Ella respondió: “¡Por supuesto que no! En 2008 estábamos en el pico de nuestro crecimiento, con recaudación fiscal récord que nos permitió inversiones sociales masivas, y medidas anticíclicas. Ahora estamos jadeantes y sin aire para ningún esfuerzo y apenas logramos sostenernos con recortes muy duros en el sector público y una reforma tributaria que languidece. Ahora estamos jadeantes y sin aire para ningún esfuerzo y apenas logramos sostenernos con recortes muy duros en el sector público y una reforma tributaria que languidece con su ‘nadadito de perro’ y como el ‘pasito tun-tun, un pasito p’adelante y dos pasitos p’atrás.”
Hace dos años, “estábamos en un período de las mejores “vacas gordas”. Ahora no. Una nueva crisis, que en mi criterio es casi inevitable y de lo que se puede discutir únicamente es de su duración y profundidad, nos encontrará sin aliento para enfrentarla con políticas anticíclicas. Deberíamos habernos convertido en un país verdaderamente excepcional (que ya no somos) para tener un cambio tan radical en la clase política que hiciera que los más pudientes enfrentaran el mayor peso de la crisis, a fin de aminorar su impacto en los sectores más vulnerables. Si por la víspera se saca el día, yo no veo que eso esté ocurriendo”.
Enfrentar la crisis o caer con ella
Dinero… no lo es todo en la vida, pero es tan necesario cuando se trata de asegurar el bienestar propio y de aquellos que nos rodean. ¿Cómo poder enfrentar de la mejor manera los momentos que se avecinan en una eventual crisis económica mundial?
Si se consolidara una crisis económica mundial, “es necesario actuar más conservadoramente”, señaló Eduardo Castillo Arguedas, director de la Escuela de Ciencias de la Administración (ECA) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).
“Una familia debe revisar su nivel de gastos, debe saber con claridad en qué está consumiendo los recursos de la economía general; hacer un listado de los rubros en los que se está gastando el dinero y un estado de ingresos y gastos. En esta dinámica, es necesario que se identifiquen los nuestros ingresos y gastos, “y, de esos gastos ver cuáles son prioritarios y cuáles no lo son. En esto debemos estar atentos al desenvolvimiento del aspecto económico mundial”, dijo.
El ahorro y la austeridad parecen ser los mejores consejos que usted debe seguir para evitar que la ola expansiva le atrape y le ponga en jaque. “Es importante practicar acciones de austeridad. Utilizar los recursos únicamente para sobrevivir y dejar de lado gastos innecesarios o gastos no urgentes. Las cabezas de familia deben aprender a utilizar los recursos para atender únicamente las necesidades del núcleo familiar en momentos de contracción económica”, afirmó.
Un segundo consejo es desarrollar un hábito de ahorro, “por pequeño que sea. Si tenemos esa costumbre de ahorro, el efecto multiplicador que se verá a largo plazo es impresionante, aunque vayamos construyéndolo a pequeñas cantidades. Eso sí, debemos saber que el dinero que se ahorra es intocable”, puntualizó Castillo.
Para el director de la ECA, es imprescindible que todas las acciones que vayan a adoptarse se ejecuten en total conocimiento de la familia en general. “Sentarse con la familia y hablar acerca de las capacidades y limitaciones que se poseen a nivel económico es una de las mejores vías para evitar la frustración en la familia. Si a la familia le enseñamos a vivir con poco podemos darles de igual manera una vida satisfactoria, pero siempre es importante lograr un entendimiento familiar”, añadió.
¿Qué medidas internas puede tomar Costa Rica?
A juicio de Govaere, “lo primero, urgente, es una reforma fiscal muy progresiva que ofrezca a la ‘cosa pública’ la fortaleza de mediar en la economía, invertir en educación, infraestructura e investigación. Lo segundo, aumentar la competividad nacional de forma también radical; se debe comenzar por una gran disminución de trámites, que languidece entre diagnósticos eternos y estudios a futuro, y que presenta como avance nuevos diagnósticos y planes. Esto ahuyenta la inversión grande y asfixia la pequeña”.
Una de las lecciones aprendidas del período 2008-2009, opinó Govaere, es que “el turismo es el primer sector donde repercute la crisis. Lo notable en Costa Rica es que este sector fue el primero, también, en recuperarse, habiendo superado ya los record que existieron antes de la crisis, y eso a pesar de que la recuperación mundial no termina cuando una nueva crisis se anuncia. Esto no es un efecto mágico sino producto del dinamismo que este sector ha alcanzado en Costa Rica. El sector turístico fue probablemente el que más aprendió a sobrellevar la crisis. Se aprendió, antes que nada, a diversificar la oferta aumentando la gama de opciones en turismo médico y abriendo la trocha para convertirnos en un centro mundial de turismo de convenciones”.
“Por otra parte el sector turístico es probablemente el mejor modelo de vinculación y coordinación público-privada, lo que no significa que no sea enteramente justa la sensación del sector que se percibe a si mismo abandonado a su suerte. El gran capítulo nuevo podría darse con el turismo interno, propiciando una demanda nacional más necesaria que nunca cuando llegue la crisis. Pero esto jamás será equivalente a la violenta disminución de ingresos percibidos por concepto de carente turismo internacional”, aseveró.
Susan Solís, encargada de Cátedra de Turismo Sostenible de la UNED, coincide con Govaere en cuanto a la diversificación de la oferta turística. “Los empresarios turísticos locales han tratado de recuperar el mercado nacional por medio de ofertas, como una manera de sobrellevar la crisis. Se trata de una lección aprendida a partir de la situación económica negativa del periodo 2008-2009, ya que la promoción de Costa Rica como destino turístico ha estado históricamente enfocada al mercado extranjero, sobre todo el estadounidense”, comentó.
Adicionalmente, según confirma Solís, los empresarios del turismo sí expresan preocupación por la eventual crisis económica de Estados Unidos. Por eso, tratan de seguir acaparando al turista extranjero y ofrecer opciones para que los costarricenses conozcan su propio país, una costumbre bien arraigada en otros lugares como Colombia e Israel.
¿Cómo se preparan los empresarios?
Empresas costarricenses exportadoras de productos hacia Estados Unidos analizan desde ya medidas oportunas para enfrentar un eventual descalabro financiero. Ejemplo de ello es la compañía B y C Exportadores del Valle.
Esta es una empresa familiar proveniente de Paraíso de Cartago. En 17 años, se ha dado a conocer por la marcada presencia que ostenta dentro de la exportación de chayote, yuca y malanga, producidos en las tierras del Valle de Ujarrás; una actividad que, hoy, representa buena parte de las divisas que ingresan al país.
Cifras oficiales detallan que al año, se exportan unos $13 millones en chayotes, cuyos mercados se concentran en Boston, Miami, Nueva York y Los Ángeles, además de ciertas plazas europeas.
El sector presenta un crecimiento sostenido desde el 2001. Por ejemplo, en el 2005 se exportaron $11 millones de dólares en esa hortaliza. Otros datos señalan que por semana, salen del Valle de Ujarrás unos 30 contenedores de producto.

La expansión comercial que ha caracterizado a B y C Exportadores del Valle les ha llevado a adentrarse en tierras de la Zona Norte costarricense, donde tienen instalada una planta procesadora que en el corto plazo podrá alistar diferentes presentaciones de productos. Es, precisamente, una de las medidas que ejecutarán ante una eventual crisis.
Laura Bonilla, gerente de la compañía, se mostró optimista frente a un eventual desbalance financiero en Estados Unidos, uno de sus principales mercados.
“Aunque sabemos que una eventual crisis nos va a afectar, estamos seguros de que no serán tan severo como en otros sectores pues estamos dentro de la industria alimentaria, una industria que es necesaria para la vida, así sea en tiempos de crisis. Sin embargo, hemos tomado precauciones que se centran principalmente en la diversificación de productos y otorgar un valor agregado”, explica. Por ello, introducirán nuevos productos como papaya, camote, pipa y rambután.
A lo largo de la historia del mundo, se han presentado diferentes momentos de caos económico que han despertado zozobra en sectores productivos y en la sociedad en general. Sin embargo, la entereza y una buena actitud ante las situaciones difíciles hará que una familia, una empresa, un país, salgan a flote en el mar de la incertidumbre financiera.
“No existe ninguna fórmula mágica que permita llenar el vacío que supondría la caída del mercado norteamericano porque corresponde a más de un tercio de nuestras exportaciones. Lo de Europa es un eufemismo: no es que no esté tan positiva, es que está mucho peor que los Estados Unidos, con riesgos tan profundos que plantean incluso la desaparición del euro, que ha tenido que ser “rescatado” una y otra vez por intervenciones comunitarias que han supuesto gigantescos desembolsos, que agravan la salud fiscal de los países más solventes, como Francia y Alemania, y que además obligan a recortes presupuestarios en todas partes, draconianos en algunas, como España, Grecia, Italia, Portugal, Irlanda”. Velia Govaere Vicarioli.
“En época de crisis, todo el mundo quiere asegurar sus recursos, esto detiene un poco las inversiones. Empresas que tenían pensado invertir, aguardan, en tanto, aquellas que ya se asientan en nuestro país retiran inversiones o cierran. Esto generaría más desempleo y problemas sociales”. Eduardo Castillo Arguedas.
Fuente: Periódico ACONTECER, número 39, Agosto 2011
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Alejandro Lizano Fernández
El discurso oficialista, tras la firma del tratado de libre comercio con la República Popular de China, es que su gran mercado representa una gran oportunidad para Costa Rica, lo que no necesariamente es mentira; sin embargo, el país tiene por cumplir una serie de tareas pendientes que, de seguirse posponiendo, podrían poner cuesta arriba la obtención de beneficios.
China manufactura una abrumadora diversidad de productos, ofrece un espectro de calidades muy amplio y, además, lo hace a un costo extremadamente bajo y su mano de obra es tremendamente competitiva. En consecuencia, si existe un país que presente desafíos para cualquier nación del mundo esa es la tierra de los dragones.
Claro está, que de este escenario no tiene control Costa Rica. Entonces, surge la pregunta clave: ¿está el país preparado para hacer frente a esa realidad?
Cuando se negoció el tratado con China, opina Velia Govaere, catedrática de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y exviceministra de Economía, Industria y Comercio, quedó en evidencia una serie de rezagos nacionales. China, asegura la funcionaria, pone en tensión todos los desafíos pendientes que tiene el país en cuanto a administración de comercio se refiere.
“Por ejemplo la articulación que debe haber entre las diferentes instancias, inocuidad de alimentos, verificación de mercados, calidad. Nosotros dependemos mucho de ciertos servicios y no se ha hecho una inversión fuerte en materia de laboratorios, por citar un ejemplo, a propósito de importaciones masivas, con qué celeridad y quién lleva a cabo las investigaciones para determinar que hay daño en un sector productivo, en el tema de salud en registros de medicamentos y otros productos, reglamentación técnica, simplificación de trámites, educación en relación con la mano de obra calificada.
Frente a este panorama surge otra pregunta fundamental: ¿qué hay que hacer para paliar tal situación adversa? La respuesta es muy sencilla: avocar recursos para solventar los rezagos, lo que no resulta sencillo. En medio de la necesaria política de restricción que vive el país, es determinar de dónde se toman.
Sin embargo, apunta la académica, no todo es negativo. Desde que se abrieron los mercados, hace 25 años, se tomaron las decisiones acertadas, se posicionaron nuestros productos en mercados externos y se diversificó la oferta exportable.
Esto no evita que sectores como el metalmecánico y el de la industria gráfica sientan la presión de la gran capacidad en estos temas particulares del país asiático.

Superficie: 9.596.960 Km²
Habitantes: 1.313.973.713
PIB: US$ 9.984.062 millones
PIB per cápita: US$ 7.598
IDH: 0,663 (Medio)

Superficie: 51.100 Km²
Habitantes: 4.579.000
PIB: US$ 53.951 millones
PIB per cápita: US$ 11.662
IDH: 0,725 (Alto)
“El proceso exportador busca que se permee gran parte de la sociedad”
El viceministro de Comercio Exterior (COMEX), Fernando Ocampo, analiza la relación con China en una perspectiva muy positiva, dicho sea de paso.
Ocampo sostiene que la estructura arancelaria de Costa Rica es relativamente baja, con un promedio de 6%. Así, el país logra competir tanto en el mercado interno como en el global. “Los productos ticos se han ido acomodando a la competencia internacional y lo hacen de manera exitosa”.
Otro punto fundamental es que “Costa Rica no compite en China por bajos precios. Ese es otro mito. Costa Rica no se caracteriza por vender a bajo precio. Nosotros competimos por calidad. Nosotros estamos apostando a nichos de mercado con poder adquisitivo en China”, en palabras de Ocampo. Otro ejemplo acotado por Ocampo es el café de Costa Rica, que “no compite contra el café de Malasia, que es más barato pero sabe horrible. Costa Rica ofrece calidad y variedad en los productos que exporta”.
En el caso específico del gigante asiático, antes había una gran concentración de exportaciones en el sector de tecnologías de la información; con el tratado de libre comercio ratificado el 1º de junio anterior, según Ocampo, el efecto ha sido una diversificación de lo que llega a ese país oriental, en cuenta procesadores y controladores, accesorios de computadoras, accesorios eléctricos, desechos de cobre, cueros de bovino y equino, lácteos, carne de res, cerdo y pollo, flores y plantas ornamentales, palmito, tubérculos, guaro, cerveza, jugo de naranja y pulpas, entre otros.
En tanto que Costa Rica importaría de China procesadores y controladores, televisores, tostadores, materias primas textiles, calzado, ciertos productos de pesca, herbicidas e insecticidas, desinfectantes, ladrillos, clavos, cemento, aceite de jojoba, carne de res congelada, trigo bulgur y jugo de naranja, por ejemplo.
Empero, Luis Obando, asesor de Comercio Exterior de la Cámara de Industrias de Costa Rica, opina que la principal amenaza del TLC es la llegada al país de productos chinos de baja calidad o fabricados a costos cinco veces inferiores a los de Costa Rica debido a la mano de obra barata y a la ausencia de garantías sociales en China.
Quedaron excluidos del tratado: carne de pollo congelada, pescado y filetes de pescado, arroz, azúcar, productos lácteos, café, tomate, papa y cebolla, entre otros.
La arista positiva que dibuja Ocampo es objetada por Carlos Madrigal Tellini, encargado del Centro de Cultura Urbana de la UNED. Para el académico, el tamaño del mercado chino en comparación con los volúmenes, en este caso, pequeños de producción nacional, dificulta la ubicación de algún sector específico de producción nacional que pueda beneficiarse de este TLC.
“En este sentido, cabe esperar que los flujos terminen siendo desfavorables para el país, que terminemos importando más de lo que exportemos. No obstante, es seguro también que algunos sectores pueden beneficiarse, posiblemente ubicando claramente ciertos mercados, esto probablemente lleve a la asociación con empresarios chinos. Hay funcionarios y representantes de esos empresarios trabajando en el país en esa dirección”.
Madrigal Tellini plantea, más allá de la agresiva expansión comercial y diplomática china en general, cuáles son los intereses específicos de ellos. En relación con el tema, lanza algunas posibilidades: construcción de infraestructura, incursión en el sector energético y telecomunicaciones, compras de gobierno y colocación de sus productos.
Beneficios: ¿para uno o para todos?
El viceministro explicó que los tratados van más allá de las balanzas comerciales. “Si se revisa, China le dice que nosotros exportamos tres veces más de lo que vendemos aquí. China nos vende a nosotros el doble, pero ¿cuántas veces es China más grande que Costa Rica? Pero porcentualmente, si uno analiza exportaciones per cápita hacia China, Costa Rica es tremendamente exitosa en comparación con China.” Además, se han incorporado más empresas a la exportación y se atrae la inversión extranjera, a criterio del representante del COMEX.
Si se importa mucho, quiere decir que hay capacidad de compra, según Ocampo. Por ejemplo, la industria costarricense puede adquirir maquinaria o materia prima, en mejores condiciones por el tratado con China, lo cual redunda en un beneficio de mejor rentabilidad y producción. Ocampo aclaró que no es cierto que solo las empresas se benefician con los acuerdos comerciales porque muchas, para exportar, requieren insumos de diversos sectores productivos nacionales, lo cual genera inversión en infraestructura, empleo, seguridad social, educación y la activación comercial de muchas zonas del país. “Es un proceso encadenado: por cada exportación directa, hay una gran cantidad de exportaciones indirectas que se realizan. El beneficio social de los tratados tiene que verse en muchas partes”.
Por ejemplo, los productos terminados que llegan a Costa Rica desde China y otros países aumentan la oferta para el consumidor, quien puede tener más opciones de compra. “Usted puede comprar una camisa genérica en una tienda barata o una camisa más cara pero de marca; en el supermercado, usted puede comprar un queso de Europa, que es más caro, o un queso nacional más barato. Se trata de que los consumidores puedan decidir: usted compra lo que quiera porque tiene una gran variedad de precios”.
El punto de vista del diputado del opositor Partido Acción Ciudadana (PAC), Claudio Monge, es que este tipo de acuerdos comerciales “lo único que le traen a Costa Rica son desventajas”, porque “son elaborados desde la óptica de los grandes empresarios” y provocará una “súper invasión de productos chinos”, así lo expresó a la agencia de noticias EFE.
¿Protección de los productores nacionales?
“Los tratados de libre comercio tradicionalmente han dejado por fuera los productos más sensibles”. En este sentido, Ocampo aclaró otro mito acerca de la traída de frijoles a Costa Rica. “Costa Rica produce entre 10 y 20% del consumo nacional anual de frijoles. Para sembrar más, habría que eliminar otros cultivos. Lo que está es lo que está: 20%. ¿Por qué viene el frijol de China? Porque si no, no hay frijoles en Costa Rica”.
Para el viceministro, en todo caso, la solución no es cerrar el mercado a China (o a Nicaragua), sino que se debe desarrollar una variedad de frijol más competitiva y planificar la producción. Además, según Ocampo, los tratados garantizan la colocación del producto agrícola nacional, cualquiera que sea, pues se estipulan cuotas de importación y de abastecimiento local. Es un requisito. En el TLC con China, el frijol (y la carne de cerdo congelada) están en la categoría de contingentes; es decir, se traen solo cuando no hay producción local.
Sin embargo, Obando subrayó que China también ofrece “subsidios encubiertos a la producción” y que existen muchas empresas estatales, factores que distorsionan y bajan los costos de producción y los precios.
En el peor de los escenarios, ¿podría perder Costa Rica con este tratado? Govaere señala que en el caso particular de China, se debe trabajar mucho en el tema de diversificar la oferta exportable y que depende del sector productivo si las aprovecha o no. Además, comenta que es preciso encontrar nichos de mercado, que apuesten a la calidad de productos, no a la cantidad, ni precio; los productos gourmet serán vistos con buenos ojos.
Madrigal Tellini no concuerda con la posición de Govaere. “Creo que las reservas de varios sectores privados, evidencian los problemas que podemos enfrentar. Curioso porque la lógica no es tan distinta del TLC con EEUU. Al final resultará, una economía (costarricense) más extrovertida, una menor atención a la producción para el mercado interno, una mayor desnacionalización, la profundización de viejas vulnerabilidades y la generación de nuevas deficiencias.

El intercambio comercial con China ya es una realidad, es nuestro segundo mercado de exportación. Hoy Costa Rica y todos los países del mundo compiten contra el gigante asiático. Los expertos plantean que el reto está en resolver los baches domésticos y ser competitivos, de hacerlo o no dependerá que materialicemos esta oportunidad o nos convirtamos en bocadillo de dragón.
Fuente: Periódico ACONTECER, número 37, Mayo - Junio 2011
www.uned.ac.cr/acontecer
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