Alejandro Lizano Fernández Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Karol Ramírez Chinchilla Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 

  • A principios de agosto, el Congreso estadounidense elevó el techo de la deuda
    a casi $17 billones
    para salir avante hasta el 2013.
     
  • Estados Unidos debe acortar sus gastos en el orden de $2,4 billones en un lapso de diez años.
     
  • Turismo, comercio exterior y economía doméstica en Costa Rica se encuentran en jaque.

 

“Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”. Esta frase fue pronunciada alguna vez por el estadista y científico Benjamin Franklin (1706-1790), uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos. Siglo y medio después, sus palabras hacen eco en su nación.
 

…Un barco que se mece como una cáscara de nuez en medio del mar, tratando de arreglar esta vez un hueco enorme, buscando soluciones desesperadas como nunca antes para mantenerse a flote y no naufragar… al menos hasta el 1º de enero del 2013.
 

crisis

Los pronósticos para la economía estadounidense y las finanzas mundiales no son muy halagüeños. Una nueva crisis, al parecer inevitable, se cierne sobre la otrora economía más fuerte del mundo. Una baja en el consumo, una deuda creciente, un aumento en la percepción del riesgo entre los inversionistas y el tambaleo de los índices bursátiles hacen de Estados Unidos un país en números rojos, un socio mundo. 

Para comprender mejor cómo afectará esta vez la incertidumbre financiera que vive Estados Unidos al resto del orbe y específicamente a nuestro país, Acontecer consultó a especialistas en la materia, quienes han anticipado impactos negativos en sectores sensibles de la economía costarricense, como son las finanzas públicas y domésticas, el fisco, la producción nacional, el comercio exterior y el turismo. 


Un  mayor endeudamiento del autorizado por el Congreso estadounidense habría sido la antesala de un rumor mundial acerca de la crisis en ese país del norte. La cautela del Congreso ante una nueva deuda despertó en la comunidad internacional cierta desconfianza en relación con sus bonos del tesoro, que son el sitio de confort para los bancos centrales de casi todos los países, al igual que el dólar estadounidense. Como consecuencia, los índices bursátiles han comenzado a presentar un comportamiento volátil, poco firme.

 

A lo interno del Congreso, demócratas y republicanos discuten las mejores opciones para sacar al país de un nuevo descalabro financiero, como la registrada en el año 2008-2009, cuyas pérdidas se repartieron en el ámbito internacional con un efecto dominó. Una de ellas es la llamada política conservadora Tea Party.

 

“La política del Tea Party se concentra, en su aspecto más nefasto, en impedir a toda costa nuevos impuestos, sea de nueva cuña, sea obligando a la renovación de las exenciones fiscales a los más adinerados. Para ellos equivaldría a nuevos impuestos, aunque solamente sería hacer pagar a los ricos lo que la ley manda a todos. Para mejorar el equilibrio fiscal, los acuerdos alcanzados para elevar el techo de la deuda (y convertidos ahora en ley) se contemplan dos escenarios: a) Que la supercomisión paritaria demócrata-republicana llegue a un acuerdo en cuanto a recortes y nuevos impuestos. Significaría una derrota de la agenda del Tea Party y se buscaría el balance fiscal. b) Sin acuerdo, la ley que enmarca la elevación del techo de la deuda norteamericana contempla hacer recortes automáticos e iguales en temas militares y no militares. En el caso de los no militares se excluyen, dichosamente, las partidas no discrecionales (Medicare, atención de salud del adulto mayor y Medicaid, atención de salud de los indigentes, etc.) y se concentran en partidas discrecionales que tocan educación, infraestructura e investigación, como los más determinantes”, explicó Velia Govaere, directora del Observatorio de Comercio (OCEX) de la UNED.

 

A juicio de la especialista, “significaría un desestímulo a la economía global, la suspensión de inyección de capital en políticas anticíclicas, lo que provocaría una recesión mundial que se alargaría en el tiempo. Las consecuencias en Costa Rica serían: menor demanda de nuestros productos, menor turismo y menor inversión extranjera directa, con su impacto en el ingreso, el empleo, y el empeoramiento de las condiciones sociales y fiscales”.

 

Efectos en la economía nacional

 

En total, 28% de las reservas ticas están en Estados Unidos. ¿Cómo se afectaría la economía nacional ante una eventual debacle de la economía estadounidense?

 

Govaere aseguró que “no existe ningún peligro actual de que disminuya el valor de nuestras reservas por estar invertidas en bonos del tesoro norteamericano. Con todo y la pérdida de su nivel de riesgo, sigue siendo uno de los lugares más seguros del mundo. Nuestros bonos de deuda pública tienen un rendimiento más interesante que el de Estados Unidos; entonces, también existe un flujo de divisas por concepto de inversión en deuda pública. Es el tipo más volátil de las inversiones, llamadas por ello ‘capital golondrina’”.

 

“Sin embargo, el escenario actual es de lento crecimiento y en ningún momento de ‘debacle’ económica por lo que tiene más sentido contemplar un escenario de marcada disminución de la demanda, no de un corte radical y abrupto, que nos llevaría obviamente a un escenario realmente impredecible”, acotó.

 

“La economía nacional está apenas comenzando a crecer y lo hace con una lentitud que ni siquiera está dentro de la media latinoamericana. Al mismo tiempo, se acumula un déficit fiscal insostenible y la crisis que se acerca no propicia políticamente la reforma fiscal, que es todavía más necesaria en periodo de crisis que en el de abundancia, cuando el ingreso de recursos resuelve el problema fiscal”, apuntó.

 

También se le consultó a Govaere si se percibe actualmente en la economía de Costa Rica la misma situación inestable que durante el 2008 y 2009. Ella respondió: “¡Por supuesto que no! En 2008 estábamos en el pico de nuestro crecimiento, con recaudación fiscal récord que nos permitió inversiones sociales masivas, y medidas anticíclicas. Ahora estamos jadeantes y sin aire para ningún esfuerzo y apenas logramos sostenernos con recortes muy duros en el sector público y una reforma tributaria que languidece. Ahora estamos jadeantes y sin aire para ningún esfuerzo y apenas logramos sostenernos con recortes muy duros en el sector público y una reforma tributaria que languidece con su ‘nadadito de perro’ y como el ‘pasito tun-tun, un pasito p’adelante y dos pasitos p’atrás.”

 

Hace dos años, “estábamos en un período de las mejores “vacas gordas”. Ahora no. Una nueva crisis, que en mi criterio es casi inevitable y de lo que se puede discutir únicamente es de su duración y profundidad, nos encontrará sin aliento para enfrentarla con políticas anticíclicas. Deberíamos habernos convertido en un país verdaderamente excepcional (que ya no somos) para tener un cambio tan radical en la clase política que hiciera que los más pudientes enfrentaran el mayor peso de la crisis, a fin de aminorar su impacto en los sectores más vulnerables. Si por la víspera se saca el día, yo no veo que eso esté ocurriendo”.

 

Enfrentar la crisis o caer con ella

 

Dinero… no lo es todo en la vida, pero es tan necesario cuando se trata de asegurar el bienestar propio y de aquellos que nos rodean. ¿Cómo poder enfrentar de la mejor manera los momentos que se avecinan en una eventual crisis económica mundial?

 

Si se consolidara una crisis económica mundial, “es necesario actuar más conservadoramente”, señaló Eduardo Castillo Arguedas, director de la Escuela de Ciencias de la Administración (ECA) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

 

“Una familia debe revisar su nivel de gastos, debe saber con claridad en qué está consumiendo los recursos de la economía general; hacer un listado de los rubros en los que se está gastando el dinero y un estado de ingresos y gastos. En esta dinámica, es necesario que se identifiquen los nuestros ingresos y gastos, “y, de esos gastos ver cuáles son prioritarios y cuáles no lo son. En esto debemos estar atentos al desenvolvimiento del aspecto económico mundial”, dijo.

 

El ahorro y la austeridad parecen ser los mejores consejos que usted debe seguir para evitar que la ola expansiva le atrape y le ponga en jaque. “Es importante practicar acciones de austeridad. Utilizar los recursos únicamente para sobrevivir y dejar de lado gastos innecesarios o gastos no urgentes. Las cabezas de familia deben aprender a utilizar los recursos para atender únicamente las necesidades del núcleo familiar en momentos de contracción económica”, afirmó.

 

Un segundo consejo es desarrollar un hábito de ahorro, “por pequeño que sea. Si tenemos esa costumbre de ahorro, el efecto multiplicador que se verá a largo plazo es impresionante, aunque vayamos construyéndolo a pequeñas cantidades. Eso sí, debemos saber que el dinero que se ahorra es intocable”, puntualizó Castillo.

 

Para el director de la ECA, es imprescindible que todas las acciones que vayan a adoptarse se ejecuten en total conocimiento de la familia en general. “Sentarse con la familia y hablar acerca de las capacidades y limitaciones que se poseen a nivel económico es una de las mejores vías para evitar la frustración en la familia. Si a la familia le enseñamos a vivir con poco podemos darles de igual manera una vida satisfactoria, pero siempre es importante lograr un entendimiento familiar”, añadió.

 

¿Qué medidas internas puede tomar Costa Rica? 

 

A juicio de Govaere, “lo primero, urgente, es una reforma fiscal muy progresiva que ofrezca a la ‘cosa pública’ la fortaleza de mediar en la economía, invertir en educación, infraestructura e investigación. Lo segundo, aumentar la competividad nacional de forma también radical; se debe comenzar por una gran disminución de trámites, que languidece entre diagnósticos eternos y estudios a futuro, y que presenta como avance nuevos diagnósticos y planes. Esto ahuyenta la inversión grande y asfixia la pequeña”.

 

Una de las lecciones aprendidas del período 2008-2009, opinó Govaere, es que “el turismo es el primer sector donde repercute la crisis. Lo notable en Costa Rica es que este sector fue el primero, también, en recuperarse, habiendo superado ya los record que existieron antes de la crisis, y eso a pesar de que la recuperación mundial no termina cuando una nueva crisis se anuncia. Esto no es un efecto mágico sino producto del dinamismo que este sector ha alcanzado en Costa Rica. El sector turístico fue probablemente el que más aprendió a sobrellevar la crisis. Se aprendió, antes que nada, a diversificar la oferta aumentando la gama de opciones en turismo médico y abriendo la trocha para convertirnos en un centro mundial de turismo de convenciones”.

 

“Por otra parte el sector turístico es probablemente el mejor modelo de vinculación y coordinación público-privada, lo que no significa que no sea enteramente justa la sensación del sector que se percibe a si mismo abandonado a su suerte. El gran capítulo nuevo podría darse con el turismo interno, propiciando una demanda nacional más necesaria que nunca cuando llegue la crisis. Pero esto jamás será equivalente a la violenta disminución de ingresos percibidos por concepto de carente turismo internacional”, aseveró.

 

Susan Solís, encargada de Cátedra de Turismo Sostenible de la UNED, coincide con Govaere en cuanto a la diversificación de la oferta turística. “Los empresarios turísticos locales han tratado de recuperar el mercado nacional por medio de ofertas, como una manera de sobrellevar la crisis. Se trata de una lección aprendida a partir de la situación económica negativa del periodo 2008-2009, ya que la promoción de Costa Rica como destino turístico ha estado históricamente enfocada al mercado extranjero, sobre todo el estadounidense”, comentó.

 

Adicionalmente, según confirma Solís, los empresarios del turismo sí expresan preocupación por la eventual crisis económica de Estados Unidos. Por eso, tratan de seguir acaparando al turista extranjero y ofrecer opciones para que los costarricenses conozcan su propio país, una costumbre bien arraigada en otros lugares como Colombia e Israel.

 

¿Cómo se preparan los empresarios?

 

Empresas costarricenses exportadoras de productos hacia Estados Unidos analizan desde ya medidas oportunas para enfrentar un eventual descalabro financiero. Ejemplo de ello es la compañía B y C Exportadores del Valle.

 

Esta es una empresa familiar proveniente de Paraíso de Cartago. En 17 años, se ha dado a conocer por la marcada presencia que ostenta dentro de la exportación de chayote, yuca y malanga, producidos en las tierras del Valle de Ujarrás; una actividad que, hoy, representa buena parte de las divisas que ingresan al país.

 

Cifras oficiales detallan que al año, se exportan unos $13 millones en chayotes, cuyos mercados se concentran en Boston, Miami, Nueva York y Los Ángeles, además de ciertas plazas europeas.

El sector presenta un crecimiento sostenido desde el 2001. Por ejemplo, en el 2005 se exportaron $11 millones de dólares en esa hortaliza. Otros datos señalan que por semana, salen del Valle de Ujarrás unos 30 contenedores de producto.
 

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La expansión comercial que ha caracterizado a B y C Exportadores del Valle les ha llevado a adentrarse en tierras de la Zona Norte costarricense, donde tienen instalada una planta procesadora que en el corto plazo podrá alistar diferentes presentaciones de productos. Es, precisamente, una de las medidas que ejecutarán ante una eventual crisis.
 

Laura Bonilla, gerente de la compañía, se mostró optimista frente a un eventual desbalance financiero en Estados Unidos, uno de sus principales mercados.

 

“Aunque sabemos que una eventual crisis nos va a afectar, estamos seguros de que no serán tan severo como en otros sectores pues estamos dentro de la industria alimentaria, una industria que es necesaria para la vida, así sea en tiempos de crisis. Sin embargo, hemos tomado precauciones que se centran principalmente en la diversificación de productos y otorgar un valor agregado”, explica. Por ello, introducirán nuevos productos como papaya, camote, pipa y rambután.

 

A lo largo de la historia del mundo, se han presentado diferentes momentos de caos económico que han despertado zozobra en sectores productivos y en la sociedad en general. Sin embargo, la entereza y una buena actitud ante las situaciones difíciles hará que una familia, una empresa, un país, salgan a flote en el mar de la incertidumbre financiera.

 

“No existe ninguna fórmula mágica que permita llenar el vacío que supondría la caída del mercado norteamericano porque corresponde a más de un tercio de nuestras exportaciones. Lo de Europa es un eufemismo: no es que no esté tan positiva, es que está mucho peor que los Estados Unidos, con riesgos tan profundos que plantean incluso la desaparición del euro, que ha tenido que ser “rescatado” una y otra vez por intervenciones comunitarias que han supuesto gigantescos desembolsos, que agravan la salud fiscal de los países más solventes, como Francia y Alemania, y que además obligan a recortes presupuestarios en todas partes, draconianos en algunas, como España, Grecia, Italia, Portugal, Irlanda”. Velia Govaere Vicarioli.

 

“En época de crisis, todo el mundo quiere asegurar sus recursos, esto detiene un poco las inversiones. Empresas que tenían pensado invertir, aguardan, en tanto, aquellas que ya se asientan en nuestro país retiran inversiones o cierran. Esto generaría más desempleo y problemas sociales”Eduardo Castillo Arguedas.


Fuente: Periódico ACONTECER, número 39, Agosto 2011
www.uned.ac.cr/acontecer