OPINIÓN
Las luces del crepúsculo
Toda política es hija de su tiempo
La crisis de los 80 rompió ese esquema. El modelo hegemónico actual nació de ahí, cuando tuvimos el poco honorable récord de ser el país más endeudado per-cápita del planeta. La nueva política de atracción de IED, acoplada a la apertura comercial, ha cubierto, desde entonces, un promedio del 98% del déficit de nuestra balanza comercial.
Pocos países han sido tan exitosos en un modelo de apertura ampliamente generalizado en América Latina. Cómex, Procomer y Cinde jugaron con solidez su rol por competencia: abrir destinos exportadores, atraer inversiones, favorecer empleo calificado y propiciar diversificación y sofisticación productiva. Nobleza obliga a reconocer la calidad de ese entramado institucional, reputado como uno de los mejores de América.
Nuestra estabilidad y crecimiento económico tienen mucho que agradecer a la apertura y a la IED que permitió, en palabras del FMI, que nuestro país tuviera mayor resiliencia para paliar los estragos de la crisis del 2009.
Pero el referendo del TLC nos despertó a un aspecto de nuestra realidad que no habíamos querido ver. Ante nuestros ojos estalló el desafecto sorpresivo de una parte considerable de nuestra población con esa política pública. No podíamos creerlo, obcecados, como estábamos, en cifras en blanco y negro. Nuestro estupor comenzó a ver los grises, el crecimiento de la desigualdad, el país dividido entre los beneficiados por la apertura y la inversión y los "otros", que se quedaron esperando derrames.
Lejos de nuestro romantizado imaginario colectivo, Costa Rica jamás pensó que podía, al mismo tiempo, atraer riqueza y generar desigualdad. Paradoja impensable. Pero la IED, tan bienvenida como es, llega como factor adicional de diferenciación social, económica y empresarial, si no existe una política pública distributiva y de acoplamiento productivo que la articule. El Estado de la Nación advertía la brutal diferencia en el crecimiento de ingresos, en esos años, entre los quintiles de los dos extremos.
Llegó riqueza y excelente empleo. El 2,7% de la PEA, es decir, casi 60.000 personas, se benefician no sólo de mejores ingresos, sino también de entrenamiento laboral que enriquece al país. Pero, en ese proceso, se acentuó la Costa Rica socialmente disfuncional de dos mundos, con hábitos adquisitivos distintos, viviendas separadas por murallas, productividad e ingresos diferenciados. Se acentuó la Costa Rica de zonas abandonadas y zonas privilegiadas. El resultante universo heterogéneo de competitividades contrastadas quedó debiendo la conversión de la IED en factor de dinamización de la producción nacional.
Nos impactó en el referendo la mirada de recelo de la población universitaria. Contraste insólito, porque son los más beneficiados por la IED, que ofrece mejores salarios y se lleva a la mejor gente. Pero, aparte de mamarrachos ideológicos y exageraciones de Macondo, había también razones sociales que sustentaban ese resentimiento. Mientras el PIB crecía a un 5% anual hasta antes de la crisis, la inversión universitaria pública disminuía del 1,15% al 0,79% del PIB. Es decir, mientras más riqueza traía la IED, menos invertía el Estado en educación superior. Algo inaudito, pero explicable: la IED no fortalece las capacidades de inversión del Estado.
Paradojas'Eso explica, pero no justifica la paradoja. ¿Cómo justificar que mientras las universidades públicas cobraban importancia para la IED, se descuidara su financiamiento? ¿Cómo justificar que estemos por encima del promedio latinoamericano de IED per cápita, pero hayamos bajado de la media latinoamericana de graduados de secundaria? Son paralelismos insostenibles que señalan carencias de políticas públicas, no relaciones de causa y efecto. Sería totalmente simplista atribuir nuestras insuficiencias a la IED. El frío no está en las cobijas. Pero esa realidad contradictoria señala que no podemos seguir haciendo simplemente más de lo mismo.
Tenemos carencias fiscales, que frenan nuestras políticas distributivas, pero la IED que equilibra las cuentas nacionales, no aporta a la hacienda pública, que más bien se debilita frente a las tareas que la misma inversión demanda. Vivimos desfasados en tiempos de fiscalidad universal, cuando la exención que otorgamos a la IED engrosa los fiscos de sus países de origen. Países competidores por inversión, como México o China, cobran impuestos para poder pagar por la inversión en infraestructura, educación, servicios, innovación y desarrollo exigidos por las inversiones que llegan.
Las campanas suenan por un cambio y, seamos sinceros, las últimas dos administraciones se han movido en esa dirección. La nueva ley de zona franca y su implementación, el fortalecimiento de Creapymes, la Banca de Desarrollo, con todo y sus problemas operativos y, en esta administración, el formidable remozamiento del INA buscan cerrar brechas y fortalecer capacidades locales. Son los primeros pasos de una nueva comprensión, pero las propuestas fiscales aguardan su turno inevitable.
Los ejes de una visión holística más profunda apuntan al encadenamiento con la industria y servicios locales, a la transferencia de tecnología y, claro está, a la contribución de la IED a los costos fiscales implícitos en la población educada que demanda, la infraestructura física que requiere y la seguridad ciudadana que necesita.
Tiempo de ajuste. Más fácil decirlo que hacerlo. Las luces del crepúsculo ponen a competir sensibilidades. Ciertas miradas se resienten. Es comprensible. Se necesita tiempo de ajuste de nuestras miradas ante cualquier cambio de luminosidad. En la antesala de hacer las cosas diferentes, la mera mención de un cambio se ve en blanco y negro, sin los matices de gris que hacen la riqueza integral de una visión de futuro.
Fuente: Periódico La Nación, 25 de noviembre, 2012
http://www.nacion.com/2012-11-25/Opinion/Las-luces-del-crepusculo.aspx
OCEX le comparte la ponencia de fondo de la Presidenta Chinchilla invitada en Roma, Italia, durante la Primera Reunión entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y representantes de las cooperativas y las organizaciones de productores. En este discurso se analiza la importancia de las cooperativas agrícolas en Costa Rica en diversos ámbitos, incluyendo su impacto en la productividad del país.

Amigos y amigas:
Agradezco la gentil invitación a dirigirme a tan selecta audiencia en el marco del primer encuentro entre la FAO y los representantes de las cooperativas y organizaciones de productores del mundo.
Como digna celebración del “Año Internacional de las Cooperativas”, no puedo pensar en ningún contexto institucional más apropiado que éste, para comprender el espacio que ocupa el movimiento cooperativo en la solución de esa gran utopía humana, de lograr que en ningún lugar del planeta exista un niño o una niña que se vaya a dormir sin comer.
Es también para mí un honor y un privilegio compartir con ustedes la experiencia cooperativista costarricense, porque el camino que Costa Rica ha recorrido señala una ruta posible de equidad y de progreso para muchos pueblos del mundo y en ese recorrido ha estado presente el movimiento cooperativo.
Costa Rica ha sido un país que desde sus orígenes como república independiente ha cultivado su compromiso por la paz, la democracia y la naturaleza. Con todas estas tareas el cooperativismo siempre no ha acompañado.
Uno de los factores que ha contribuido al desarrollo armonioso de nuestro entorno social y político ha sido la asociatividad expresada de manera particular en el movimiento cooperativo. El Cooperativismo ha ocupado en Costa Rica un espacio económico y social muy grande. Una de cada tres personas de la población económicamente activa participa en cooperativas, con una generación muy alta de empleo y activos equivalentes al 4% del PIB.
Su peso social se multiplica conforme nos acercamos a los sectores sociales más necesitados del apoyo mutuo para salir adelante. Así por ejemplo, para los pequeños y medianos productores la participación del movimiento cooperativo es decisiva para la modernización y el desarrollo tecnológico de sus sistemas productivos. Más del 10% de nuestro PIB agrícola tiene origen en cooperativas. Ellas responden por casi el 20% de la elaboración del azúcar, el 40% de la producción de café y el 90% de la leche industrializada.
En el caso del café, la producción cooperativa cafetalera representa un notable caso de éxito en la promoción de la equidad y la superación de la pobreza. Esa forma asociativa ha sido el vehículo por medio del cual más de treinta mil pequeños productores de ese grano encuentran una ruta hacia la prosperidad. Nuestras cooperativas de café logran acceso a mercados externos que, de forma individual, nuestros productores agrícolas jamás habrían alcanzado.
Esta forma asociativa que caracterizó la producción cafetera costarricense, permitió que nuestra historia social agrícola se escribiera con letras de paz y armonía que no conocieron otros pueblos hermanos en donde la tenencia de la tierra, el procesamiento del grano y su exportación no estaban en manos de los trabajadores de la tierra.
En Costa Rica, la situación fue diferente gracias a que el cooperativismo consolidó un modelo de inclusión social. El impacto social que produce el cooperativismo no es el único beneficio que se deriva de esta forma de organización de la producción. Las cooperativas cafetaleras de Costa Rica representan también, una garantía de responsabilidad ambiental. Gracias a ellas, Costa Rica produce y exporta café de calidad certificado bajo la categoría de Carbono Neutralidad.
Costa Rica es un país que ha hecho una fuerte apuesta por la sostenibilidad ambiental. Gracias a las políticas que hemos impulsado desde hace más de cuarenta años, logramos revertir las tasas de deforestación y hoy somos el país con mayor cobertura forestal del mundo y uno de los cinco países que más protege el medio ambiente. Más del 90% de la energía que consumimos proviene de fuentes renovables y nos hemos impuesto la meta de convertirnos en una de las primeras naciones carbono neutral del planeta.
Nuestra agricultura ha ganado con la adopción de políticas de sostenibilidad ambiental. Con solo una décima de hectárea arable por habitante, Costa Rica es el tercer mayor exportador agrícola por unidad de territorio del mundo. No sólo el café, sino otros productos de exportación agrícola como ya son certificados carbono neutral. En la promoción de estas políticas, el cooperativismo ha sido un socio de un gran valor estratégico.
Finalmente, deseo destacar que los beneficios sociales y ambientales de la asociación cooperativa se agregan el dinamismo y la competitividad. Es éste el caso de la producción de lácteos en mi país. Contamos con la cooperativa de productores de leche más grande de la región Centroamericana. A ella están asociados cerca del 90% de todos los productores lácteos del país, e industrializa el 85% de la producción nacional. Los productores de leche asociados a esta cooperativa reciben el mejor precio por litro de leche en toda América Latina.
Señoras y señores:
Esta es la fructífera realidad del movimiento cooperativo en el sector agroalimentario en Costa Rica, que ofrece experiencias exitosas para enfrentar desafíos como la inequidad social, el cambio climático y el crecimiento económico.
En ese contexto el concepto cooperativo nos ofrece respuestas, como ningún otro, que nos facilitan hacer acopio de la inventiva humana, con solidaridad y participación colectiva, para librar a nuestros pueblos de los embates del hambre, de la pobreza y de la inseguridad alimentaria, en un mundo globalizado que socializa todas las crisis, en tiempos del cambio climático.
Latinoamérica es un continente de paradojas. Los contrastes son el rasgo más marcado de nuestras realidades. La riqueza latinoamericana de fuentes hídricas, de tierra fértil y de diversidad biológica, va de la mano de profundas fracturas sociales. Dos caras de una misma moneda, donde la rica vocación agrícola de nuestros pueblos no ha podido impedir el desgarrador testimonio de 54 millones de latinoamericanos que padecen hambre.
Frente a esa realidad, puedo decirles que en muchas comunidades rurales de mi país, el desarrollo social local se encuentra estrechamente vinculado con la existencia de una cooperativa en la zona. Cuando existe una necesidad rural, aparece casi siempre una respuesta cooperativa. Es así como, las cooperativas de servicio eléctrico brindan servicios a uno de cada tres habitantes de las zonas rurales. Su presencia se pone de relieve cuando constatamos que 40 centavos por cada dólar de valor agregado por todas las cooperativas del país, provienen de cooperativas rurales. Estoy convencida de que el bienestar de la población rural de mi país depende en mucho de la presencia y desarrollo local de una o varias cooperativas.
El espíritu cooperativo ha inspirado en mucho de los valores que mi pueblo abriga. Es precisamente por eso que el camino cooperativo nos ha servido con tanta más fuerza para consolidar una tradición nacional anclada en la búsqueda de consensos. El movimiento cooperativo está inscrito en todas nuestras políticas públicas, tiene lugar de honor en nuestro plan nacional de desarrollo y encuentra expresión en todas nuestras formas productivas, financieras, comerciales y educativas.
En Costa Rica, las Cooperativas están presentes no sólo en el orden económico y social. También ocupan un lugar destacado en nuestro sistema educativo y hasta en la prestación de servicios de salud. Así por ejemplo, el 23% de nuestra matrícula escolar participa en cooperativas. En esa tierra fértil del cooperativismo sembramos las semillas de emprendedurismo, solidaridad y equidad, que nuestros niños y niñas aprenden desde la escuela. Esa semilla rendirá frutos, porque este tipo de organización empresarial, que nos viene de tan lejos en la historia, recibe hoy, a su favor, los vientos de los tiempos que vienen.
En buena hora la FAO acoge en su seno esta forma de producción social que se puede convertir en el instrumento más idóneo para llevar a cabo su misión internacional de proteger y fomentar los sistemas sociales, los métodos agrícolas y los avances científicos que aseguren de forma sostenible la alimentación de los pueblos, en armonía con la defensa del medioambiente.
No existe pueblo en el mundo, ni necesidad social o económica donde la cooperación no sea un instrumento decisivo. Por ello, el cooperativismo se proyecta como un imperativo frente a los grandes retos de la humanidad, pero también como forma de gestión participativa y horizontal capaz de generar mayores rendimientos, característica de las grandes tendencias corporativas del mundo. Podríamos decir que nunca como antes el cooperativismo se impone como imperativo organizacional y como tendencia de moda que difícilmente desaparecerá. Nada es más moderno que la empresa cooperativa.
La modernidad demanda precisamente horizontalidad y llama a las empresas a fomentar la participación y la construcción de consensos. La tercera revolución industrial que establece nuevas formas de producción donde el conocimiento y la comunicación ocupan un lugar central, propicia cada vez más la participación activa de los trabajadores en los procesos de gestión.
Es por ello, que la participación que, desde el siglo XIX, pregona el movimiento, se ha convertido en el siglo XXI en una fuerte consigna que adoptan las empresas modernas.
Señoras y señores:
La agricultura es ciertamente un espejo donde se reflejan aún profundas distorsiones, rezagos y asimetrías. Los retos son colosales. Como si nuestro panorama no fuera ya de por sí complicado, la producción de energía compite con la producción de alimentos, y como si eso fuera poco, cuando nuestro desarrollo demanda más uso de energía, más debemos mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero. Un punto de no retorno de la temperatura del planeta se cierne como espada de Damocles sobre nuestras cabezas y si llega devastaría nuestra región, haría impredecible el rendimiento de nuestras cosechas y arriesgaría el desempeño de todas nuestras políticas públicas.
¿Cómo resolver nuestras paradojas? ¿Cómo multiplicar esfuerzos dentro de nuestras diferencias? ¿Cómo socializar el progreso? ¿Cómo asimilar enteramente la innovación tecnológica, si algunos de nuestros países adolecen todavía de ancestrales sistemas de cultivo de subsistencia, que les hacen cada vez más difícil erradicar el hambre de sus fronteras? ¿Cómo encarar los retos de un cambio climático, que nos golpea de manera inclemente?
Todas esas angustiantes preguntas no tienen una sola respuesta, pero cualquiera que abordemos tiene como elemento central la capacidad que tengamos de reunir fuerzas y de construir consensos colectivos. No se ha inventado ningún instrumento más dinamizador y movilizador de voluntades como el movimiento cooperativo. No existe mejor instrumento para introducir ciencia, racionalidad, sensatez y sensibilidad social en nuestros sistemas agrícolas.
Es por todo eso que creo expresar los sentimientos de todos y todas los aquí presentes al felicitar con entusiasmo la iniciativa del Director General de la FAO, señor José Graziano da Silva, de poner en la agenda de esta benemérita organización, el fomento y fortalecimiento del cooperativismo agrícola, como instrumento privilegiado para generar desarrollo, solidaridad y equidad en todas las zonas rurales del mundo, especialmente en las comunidades rurales de los países en vías de desarrollo.
Por eso mismo, permítanme con humildad y al mismo tiempo con profundo sentido de cooperación, compartir con ustedes la invitación que le hice esta mañana al Director General de la FAO, de organizar en Costa Rica una reunión internacional en el marco de la celebración del Día Mundial de la Alimentación, en el mes de octubre de este año, para presentar a nuestro país como plataforma para la promoción del movimiento cooperativo. Pongo a disposición de la FAO, la experiencia de mi país, para contribuir al logro de los excelentes propósitos planteados por el señor José Graciano da Silva.
La palabra “agricultura” tiene un significado desafiante para la vida de nuestros pueblos. La palabra “Cooperativa”, en cambio, tiene una connotación de respuesta a ese desafío.
Al inaugurar este foro, hago votos para que nos unamos con todo nuestro optimismo, y dibujemos en todas nuestras geografías un pequeño árbol de pino, que viene de la mano con el espíritu de hermandad y solidaridad del cooperativismo que hoy nos llena de aliento y de esperanza.
Muchas Gracias.
LLM. VELIA GOVAERE VICARIOLI
COORDINADORA /OCEX
El estudio "La Inversión Extranjera Directa en Costa Rica: Factores determinantes y efectos en el desarrollo nacional y regional" fue realizado por Jorge Mario Martínez Piva y René Hernández Calderón, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) para el Programa Estado de la Nación. Esta investigación aborda los dilemas modulares del desarrollo costarricense a partir de una cuidadosa recopilación y análisis del comportamiento de la IED. En este documento se expone como el papel de la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país ha sido elemento central de la estrategia de promoción de las exportaciones, ha compensado las bajas tasas de inversión interna, ha equilibrado la balanza comercial y ha contribuido a la generación de empleos de calidad.
Le compartimos el estudio en el siguiente link. (Ver documento)
El evento del 24 de octubre pasado fue una actividad conjunta entre el Estado de la Nación, la CEPAL de México y el Observatorio de Comercio Exterior (OCEX) de la UNED.
Don Jorge Vargas Cullell inauguró la actividad recordando al público que aunque las ventajas del binomio Apertura Comercio - Inversión Extranjera está fuertemente afinado como una política pública exitosa, esto no nos debe impedir ver los matices de gris que pueden aportar mejoras y ajustes en las políticas públicas ligadas a la IED en los años venideros.

(De izq a derecha) Jorge Mario Martínez, Jorge Vargas y Velia Govaere
La ponencia del especialista Jorge Mario Martínez Piva (CEPAL-México) nos presenta el panorama de como la IED combinada con la apertura comercial ha tenido grandes logros, en términos de crecimiento de exportaciones, diversificación de oferta exportable y destinos, sofisticación de negocios. En esta presentación se destaca como el 52% de nuestras exportaciones se realizan bajo el régimen de Zona Franca y más del 90% del mismo está directamente vinculado a la Inversión Extranjera Directa (IED). Destaca el especialista que el objetivo más importante de la atracción de IED ha sido equilibrar el déficit de la balanza comercial, que ha sido deficitario por más de dos décadas, y que la IED equilibra en un 98%.

En su presentación, se resaltan como elementos cruciales de la investigación que no obstante el excelente desempeño de las políticas públicas vinculadas al esfuerzo exportador, las políticas de acoplamiento de la IED no han sido tan exitosas con relación a su encadenamiento con el tejido productivo, especialmente las pymes, la escasa transferencia de tecnología y finalmente la IED acentúa las brechas territoriales. Al respecto el estudio indica cómo en el 2010, San José y Heredia absorbieron casi el 70% de la IED frente a Limón (0.4%) y Puntarenas (10%).
Su ponencia destaca que aunque la actual ley de zonas francas integra facilidades para atraer IED a zonas de menor desarrollo relativo, la IED busca otro tipo de requerimientos, basado en recurso humano calificado y otras condiciones de entorno para sus ejecutivos. Por otro lado, la IED también acentúa la inequidad en los ingresos. Indica Jorge Mario Martínez que en términos de salarios, la IED acentúa las diferencias e ilustra que para el 2008, el salario promedio en Zona Franca fue de $842, un 38% más elevado que el salario profesional promedio.
En el siguiente link encontrará su presentación brindada. (Ver PPT)
Velia Govaere, coordinadora de OCEX, tuvo a su cargo las reflexiones finales del evento. En su presentación se destaca que pasamos de un modelo cepalino centrado en el fortalecimiento de las industrias en una economía de frontera cerrada a una apertura comercial con énfasis en el equilibrio de cuentas corrientes.

El modelo actual se gestó en los 80´s cuando Costa Rica era el país per-cápita más endeudado del mundo, bajo la urgencia de resolver una crisis macroeconómica. La académica señala que la IED nos ayudó a resolver ese problema y recuerda como luego se intentó mayor acoplamiento con el tejido productivo, o zonas de menor desarrollo relativo, con la nueva ley de Zona Franca, indicando que conforme lo establece el estudio de la CEPAL y del Estado de la Nación, los esfuerzos no han sido suficientes, especialmente en materia de encadenamiento de Pymes. Por otro lado, expresa que los beneficios de exención fiscal no tienen como contrapartida, requisitos de desempeño en materia de encadenamiento con Pymes, transferencia de tecnología, formación técnica de personal.
En el siguiente link encontrará sus conclusiones. (Ver documento)
En el siguiente link:
http://www.nacion.com/2012-11-28/Economia/Pais-es-de-los-pocos-casos-en-que-no-baja-la-desigualdad.aspx encontrará el artículo: País es de los pocos casos en que no baja la desigualdad "Inequidad en ingresos cayó en Latinoamérica entre 2002 y 2011" publicado el 28/11/2012, en el periódico La Nación, escrito por Patricia Leitón //
LLM. VELIA GOVAERE VICARIOLI
COORDINADORA /OCEX
OCEX tuvo el agrado de apoyar al programa de Desarrollo Gerencial de la Dirección de Extensión Universitaria en el conversatorio sobre el estado de situación y los principales desafíos de las pymes exportadoras en Costa Rica.

(De izquierda a derecha) Mauricio Rojas, Velia Govaere, Luis Rivera y Marcelo Levendiker
El evento “Mipymes de Costa Rica y el Mercado de Exportación, Retos y Realidades” fue realizado en la sala Magna del Paraninfo Daniel Oduber de la UNED el 10 de setiembre contando con la participación de Velia Govaere, Coordinadora del OCEX de la Vicerrectoría de Investigación de la UNED, Marcelo Levendiker de Parquetec, Mauricio Rojas de Correos de Costa Rica y Luis Diego Rivera consultor del Programa de Estado de la Nación.
Velia Govaere, de OCEX, dio inicio con la participación académica, hizo una reflexión sobre los principales retos que enfrentan las pymes exportadoras desde una visión panorámica del entorno institucional, legal y comercial de las pymes en nuestro país.

Señala la especialista que más de dos décadas de apertura comercial han creado un andamiaje de TLC y una plataforma comercial de acceso preferencial a los más importantes socios comerciales del país. Esto ha permitido una amplia diversificación de la oferta exportable nacional, la atracción de inversión extranjera directa con alto componente tecnológico y el consiguiente encadenamiento de esta inversión con el tejido nacional, cuyo parque empresarial está compuesto en aproximadamente un 98% de Mipymes. En relación con el encadenamiento de las Mipymes a la IED, Govaere indicó que, según datos oficiales, US$7,7 millones son generados por 214 negocios como consecuencia de los encadenamientos alentados por la Promotora de Comercio Exterior (PROCOMER).
En el siguiente link encontrará su presentación (Ver PPT)
Marcelo Levendiker, de Parquetec, asegura que, aunque existe encadenamiento de las Mipymes, éste no es suficiente para considerar que es satisfactoria su participación indirecta en el esfuerzo exportador.

Indica que estas empresas representan más del 80% del sector empresarial pero solo impactan el 5% de la oferta exportable nacional. Agrega que la oferta exportable está sumamente concentrada, y que el 20% de los productos más dinámicos representan 70% del valor exportable del país, concentrados en 1.5% de empresas de más de 100 empleados. Finaliza su aporte recalcando que se ha reducido la presencia de pymes exportadoras a lo largo del tiempo, pasando de 2 403 en 1998 a 732 en el 2008. Ante este panorama, Levendiker sugiere impulsar mayor encadenamiento a las actuales cadenas de valor, propiciarla asociatividad de consorcios de exportación y reforzar los programas de globalización de estas empresas.
En el siguiente link encontrará su presentación (Ver PPT)
Luis Diego Rivera, consultor del Programa de Estado de la Nación, nos confirma que el sector exportador recobró su dinamismo y ha repuntado, luego de la caída producto de la crisis. Nos confirma además un incremento en las exportaciones del sector pymes y su desempeño positivo reflejado en el índice de éxito exportador de PROCOMER.

Sin embargo, Rivera reitera, al igual que otros expositores, que las exportaciones costarricenses siguen fuertemente concentradas en empresas grandes, que además pagan mejores salarios, en términos generales, que el tejido productivo que se aboca al mercado doméstico. Rivera señala que la el programa Estado de la Nación investigó, en el 2011, la variación del desempeño entre pymes exportadoras y las no exportadoras, con base en variables que son claves para la productividad. El resultado apunta a que el 52.1% de las empresas no exportadoras han tenido dificultades en especializarse en un solo producto, el 19.7% ha tenido dificultades para identificar nichos u oportunidades de negocio mientras que solo 10.6% de las exportadores presentaron el mismo problema.
En el siguiente link encontrará su presentación (Ver PPT)
Mauricio Rojas, Gerente Comercial de Correos de Costa Rica, destacó como los desafíos claves del sector Mipymes, su necesidad de creación de capacidades y la posibilidad de accesar mercados internacionales.

Explica a la audiencia el proyecto de "Exporta Fácil" que permite a las Mipymes contar con sistema más accesible y simple de exportaciones a través de la disponibilidad de envíos postales y mejores canales de acceso para que las Mipymes puedan posicionarse en mercados externos. Correos de Costa Rica espera que su programa redunde en el fortalecimiento de las pymes exportadoras con un crecimiento de sus exportaciones, que les permita una inserción en terceros mercados.
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El especialista Francisco Gamboa, de PROCOMER, participó en el evento como moderador y finalizó la actividad con una reflexión de cierre y auspició una abierta conversación entre los especialistas y el público presente.

En el siguiente link:
http://web.uned.ac.cr/acontecer/index.php/a-diario/sociedad/1530-en-conversatorio-analizan-los-retos-de-las-mipymes.html
podrá accesar el artículo relacionado con este evento, publicado en el Periódico Acontecer de la UNED, escrito por Lauren Ureña Sandoval //
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